jueves, 6 de febrero de 2014

1.- Enciclopedia activa (Grado Superior) de Federico Torres - 1940


Empiezo este blog con un libro, la Enciclopedia Activa (Grado Superior) de Federico Torres de 1940, no, yo no había nacido en 1940, mi padre sí y estaba haciendo la mili (tres años) en Sevilla, él compró este libro en la Librería Atlántida de la calle Sierpes, librería que ha estado abierta hasta el año 1995.

Que un soldado raso que hace la mili en 1940 vaya a comprar una enciclopedia a una librería no es lo más normal, pero mi padre siempre fue una persona curiosa y su escaso tiempo escolarizado (había que trabajar duro en el campo y a la instrucción sólo se dedicaban las épocas de menor trabajo o bien las noches con los maestros ambulantes que por temporadas iban a los distintos cortijos y cortijadas) no le impidió nunca que quisiese aprender durante toda su vida.

Pero mis primeros recuerdos de este libro los tengo de los años 60, de las tardes del verano en el campo, cuando la temperatura exterior era abrasadora y en el interior había que mantener silencio para no despertar de la siesta a los mayores era el momento de rebuscar y encontrar libros como éste y navegar en él como si  de la wikipedia se tratase.

Horas viendo mapas o realizando juegos o leyendo historias. Esta enciclopedia estaba forrada con papel de periódico, único medio barato, hasta que hace pocos años decidí que tenía que ver la portada con su dibujo en color de unas ruinas clásicas, portada de todo el saber que atesora.

Todo libro es un tesoro que nos enseña o traslada a otro sitio pero si es antiguo también nos lleva a otras formas de entender o conocer la vida, mucho de lo que en él está escrito hay que leerlo en la clave de aquellos años contextualizando el momento histórico que se vivía, recién terminada una guerra civil e instaurándose un nuevo régimen. Pero también es curioso cómo se entendía en ese tiempo la enseñanza de la geometría o del cálculo de un porcentaje o qué se sabía de la energía o el cine.

He elegido algunas páginas del mismo, una breve muestra, una de ellas donde explica la cámara de fotos o el proyector de cine (para algo soy aficionado a ambos), un mapa de España con las regiones de la época donde Cantabria y País Vasco formaban parte de Castilla la Vieja o el índice para ver la amplitud de conocimientos de "grado superior" de la escuela primaria (quizás gran parte del contenido sea bastante desconocido hoy en día por un alumno de bachillerato) de Lengua Española, Geografía General y de España, Historia General y de España, Educación Moral (Moral y Derecho, Instrucción cívica, Historia Sagrada y Juegos para el recreo), Aritmética, Geometría y La Naturaleza (Naturaleza e Industria y Física y Química).

La borla roja que colgando de un hilo sirve de marcapáginas siempre me recordaba la del gorro de la mili que también mi padre conservaba, las dos borlas rojas estaban ligadas a aquellos tres años de mili de postguerra, de petición de voluntarios para la División Azul, de hambres mal disimuladas, de trabajos gratuitos que le hicieron conocer aquella ciudad donde la fábrica de tabacos era en esos momentos un cuartel del ejército y a compañeros que siempre recordó toda su vida.

Ah, y el precio, 15 pesetas de la época, mucho dinero para un soldado cuyo rancho no satisfacía el hambre de la época.









En medio Francisco Roa Guzmán, mi padre, en 1940 haciendo el servicio militar en Sevilla

2 comentarios:

  1. Jo, que buena idea; que pena que yo tenga memoria de pez...

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