miércoles, 23 de mayo de 2018

60.- Cromos y estampitas


¿Quién no ha coleccionado nunca cromos? Supongo que todos o casi todos habéis empezado alguna colección: de fútbol u otro deporte, de cine, de guerras, de alguna serie de dibujos animados, de Historia, de Ciencias Naturales, de aventuras, de... Aquí y desde el Desván de mi memoria os traigo algunos ejemplos bastante antiguos de algunas de esas colecciones de "cromos" o de "estampas" como se decía en mi infancia, en realidad las dos palabras tienen significados muy parecidos.

Las estampas o los cromos se podían obtener básicamente de dos maneras distintas: una comprándolas, normalmente en sobres sin saber qué te iba a tocar en cada uno o bien venían como regalo en productos de uso común que se compraban como podía ser el chocolate, el papel de fumar como ahora veremos, las cajas de cerillas, los chicles u otros productos que como aliciente tenían uno o más cromos de regalo, aunque el álbum normalmente había que comprarlo.

Había épocas para empezar con las colecciones, recuerdo las de mi hijo de fútbol que empezaban en verano o las de Ciencias o Arte que empecé alguna vez y eran en medio del curso, quizás diciéndote que aquello era una ayuda para los estudios.

He rebuscado en mi desván y he seleccionado algunos y he dejado otros para mejor ocasión. Encontré éste que debe ser de los años 30 y son pequeños cromos con imágenes de los principales monumentos de las ciudades españolas más importantes, aquí tenemos por orden alfabético desde Salamanca en adelante, en la propia contraportada habla de otras colecciones. Lo curioso es que los cromos aparecían en los librillos de papel de fumar cuando era prohibitivo comprar tabaco americano hecho cigarrillos por lo que se compraban paquetes de tabaco picado que los fumadores metían en unas petacas de cuero, estas petacas, los librillos de papel de fumar y los mecheros de chesca con su largo cordón amarillo, era todo el instrumental que el fumador necesitaba además de su pericia para liar los cigarrillos a mano, aunque algunos disponían de una pequeña máquina para realizar esta labor.









Seguí rebuscando por el desván y encontré algunos cromos sueltos, éste que he fotografiado junto a una moneda para ver la escala es muy pequeño y representa a un individuo varón "hotentote":

Otro curios cromo, por la manera de obtenerlo, es éste de toreros, se conseguía en una báscula pública cada vez que decidías pesarte. Por un lado el peso y por el otro un cromo coleccionable.


Otros dos pequeños cromos de pinturas del Museo Nacional del Prado que desconozco cómo se obtenían: 


Las siguientes estampitas sí las coleccioné cuando pequeño, pero por los que he encontrado sin demasiado éxito, éstas tres aparecían en los chocolates Nestlé y eran de la serie Tierras lejanas:







No sé a qué colección pertenece la siguiente pues más parece un secante que un cromo al uso:


Ésta debe de ser de principios del siglo XX y también se entregaba en las tabletas de chocolate, en este caso de Chocolates Vicente Roselló de Mallorca:



Esta preciosidad troquelada o las tres siguientes chinas tampoco sé cómo pudieron llegar al desván, seguro que por el afán de coleccionista de nuestros antepasados, la estampà troquelada se entregaba en las cajas de galletas o bizcochos:









Otra de la que el desván de mi memoria no tiene datos ni recuerdos:


Otra de chocolates Nestlé de la colección "Las Maravillas del Universo":



De éstas de "América y sus habitantes" sé que tuve el álbum y al menos la mitad de la colección, se compraban sobre con varias en su interior pero sólo han supervivido estas pocas:



























Esta maravilla de colección de cromos de animales, algunos en relieve, pertenecen a más de una serie y a falta del álbum se pegaron por su propietario en un cuaderno escolar y seguro que sirvieron de ayuda en el estudio de las Ciencias Naturales:

























Y termino hoy de rebuscar en el desván de mi memoria con este pequeño álbum producido hace unos años, no demasiados, más como ejercicio de fotografía y arte que como colección de cromos pero rememorándolos, el álbum se conseguía a la par que un sobre con los 12 cromos y muestra la variedad de formas y texturas de esta parte de la costa española. Me lo regaló una amiga que conocí por internet hace años compartiendo afición a la fotografía y a las tarjetas postales y que he perdido por culpa del "procés catalán". Ojalá algún día las ideas políticas no sirvan para enfrentar a las personas y la intransigencia se abandone en favor del diálogo sincero y de la tolerancia. Unidos logramos mucho más. Las diferencias nos enriquecen no nos separan.





Como siempre os dejo con alguna fotografía, hoy una de cuando tenía la edad (11 años) de coleccionar cromos o de subirme a una encina: