miércoles, 28 de septiembre de 2016

35.- Mis navajas




Creo que ninguna de mis "colecciones" la he iniciado de forma intencionada, simplemente se han ido acumulando y cuando juntas los objetos en un mismo lugar pasan a ser una colección. Hoy encontré en mi desván mis NAVAJAS, cada una tiene su propia historia y voy a intentar explicar la función o el origen de algunas de ellas.

Empiezo por este llavero con una navajita que debió de traerme mi hermano de regalo cuando estaba interno en el colegio Ave María de Granada, allá por el año 1968, mientras en Francia se desarrollaban las famosas protestas de mayo. Me hizo mucha ilusión y la he guardado hasta ahora.


Mis padres no tuvieron la oportunidad de viajar cómo lo hemos hecho nosotros pero en uno de sus pocos viajes como regalo nos trajeron estos llaveros con su navaja, que no corta siquiera pero que lleva mis recuerdos a ellos en fechas en las que no podía sospechar que podrían faltar algún día.

Esta navaja de afeitar la encontré en mi casa en un cesto de esparto donde se guardaban los instrumentos de la matanza, algún día, quizás a principios del siglo XX sirvió para afeitar a personas, pero luego sirvió para afeitar la piel de los cerdos en las matanzas de diciembre:

Este hocino perteneció a mi abuelo Rafael, siempre llevaba uno en el bolsillo, herramienta de trabajo para cortar chupones de las olivas o hacer un injerto a un almendro y el cubierto en la mesa cuando llegaba la hora de comer, sustituía tanto al cuchillo como al tenedor. Debió de desprenderse de éste al deteriorarse pero aquí lo conservo yo para el recuerdo.

Esta navaja, aunque fácilmente se puede encontrar en España, la compré en Francia para regalársela a mi padre. Muy mal resultado dio, las tenemos mucho mejores en España. Después de su uso volvió a mí.

En en verano de 1982 hicimos un viaje mi amigo Amador y yo de un mes por Italia, Francia y Suiza. Hacía poco tiempo que habíamos aprobado las oposiciones de profesor, éramos jóvenes y queríamos conocer y comernos mundo. Fue un viaje muy interesante por muchas razones pero al llegar a la frontera suiza los guardias nos trataron como si fuésemos trabajadores ilegales que queríamos entrar como turistas, mal rollo, luego en Ginebra entramos en una tienda de navajas para comprar la típica del ejército suizo (una de las de la fotografía, la otra la compré años después en España) de la marca Victorinox. 

Intentábamos que el dependiente nos entendiera pero no se aclaraba con la navaja que queríamos, di un paso por el lateral del mostrador para señalarle en la vitrina la que habíamos elegido, me puso la mano de frente en señal de stop y echó una cadena para cortarme el paso en ese lateral. Tan tonto y joven fui que acepté la afrenta y esperé a que por fin entendiera lo que quería, pagamos y nos fuimos. Si me hubiese sucedido hoy no hubiese comprado la navaja a aquel desagradable, inepto y prepotente comerciante suizo.

Esta navaja es una imitación, hasta en el color, de las navajas suizas que regalaba la compañía de seguros Generali.

Otra imitación de las navajas suizas, ésta es española de la marca Aitor, desde mi modesta opinión tan buenas como las suizas.

Otra imitación de las navajas multiusos suizas, ésta de pequeño formato con su funda y regalada por una compañía. Navaja, lima de uñas, tijeras, palillo de dientes y pinzas.

Otra navaja multiuso, seguro que de fabricación asiática, muy aparatosa y voluminosa que un día encontré en oferta en un Leroy Merlin.

Navaja con sólo tres usos (navaja, sierra y abrebotellas, todo ello en la misma hoja) de la marca española Aitor con cachas de plástico que me acompañó a muchas excursiones cuando hacía espeleología y dormía en las cuevas.

Esta navaja llegó a mis manos de forma casi fortuita, en los años 80 cuando empecé a ir por Asturias aun se cogían mejillones, lapas o percebes en las playas sin que terminaras en el cuartel de la Guardia Civil, ésta navaja era de un buen amigo que nos enseñaba rincones de aquellas playas del paraíso natural y uno de los días terminó olvidada en nuestro coche donde la encontré meses después cuando ya estábamos en Andalucía y aquí quedó como recuerdo permanente de estos amigos con los que nos reencontramos año tras año. Es una magnífica navaja de la marca IPAYA con cachas de madera.

En un viaje por Portugal nos dimos cuenta del olvido de una navaja o cuchillo para cortar la comida, compramos esta bonita y sencilla navaja de la marca portuguesa Curel que nos ha acompañado a muy distintos lugares del mundo.

Ésta navaja sólo corta la caperuza de las botellas de vino, creo que procede de un hotel pero ahora no recuerdo ni cuándo ni dónde.

Otro abrebobotellas y sacacorchos con su navajita para quitar la cápsula que cubre al tapón y boca de la botella. Ésta es publicidad de las bodegas riojanas Cvne.

Una pena que la compañía Coronel Tapioca se fuera al traste, mis primeros pantalones largos que con una cremallera se convertían en cortos fueron suyos. Esta empresa vendía multitud de accesorios para viajes y excursiones que sólo ellos comercializaban. Esta navaja creo que se llamaba caimán, no sé por qué, je je je.

Bonita navaja toledana que compramos hace muchos años como recuerdo de esa ciudad, con fina hoja y cachas de nácar.

Otra pequeña navaja multiuso, navaja y lima de uñas, regalo de la marca de máquinas de coser ALFA. Bastante antigua.

Otra navaja suiza de Victorinox, ésta de muy pequeño tamaño con lima de uñas y navaja.

Portabilletes de la marca ZIPPO (la de los famosos encendedores) que nos trajeron de regalo. En mi casa empezaron a venir estudiantes americanos que venían a hacer cursos en la universidad de Granada y se alojaban en familias. Normalmente traían algún pequeño regalo típico de su país. Tiene un clip para sujetar los billetes al uso americano, una lima de uñas y una navaja, es de acero pulido con un tacto muy agradable y está conmigo probablemente desde el año 1973.

STANLEY es una marca de herramientas americana, un estudiante que pasó una temporada residiendo en nuestra casa en Granada nos la trajo de regalo, es de cuchilla cambiable y tiene un curioso mecanismo que impide que te cortes si no la estás utilizando quedando la cuchilla protegida por un arco metálico o por las cachas metálicas. Guardo un bonito recuerdo porque el diseñador de la navaja era el padre de aquel estudiante, ingeniero en esta empresa. Durante su estancia en España vinieron sus padres a visitarlo y le encargué que me trajesen de Estados Unidos una calculadora científica, que aquí aún era difícil de conseguir y de precio muy caro. Me trajo una Texas Instrument (la conservo aunque ya no funcione por culpa de la batería recargable, que ya no recarga) que en el año 1974 costó 3.000 pesetas pero que me sirvió a partir de mi segundo año de carrera en la Universidad.

No son propiamente navajas aunque tengan una especie de hoja, estos instrumentos servían a los fumadores en pipa, yo lo fui en un tiempo, raspado del interior, extracción de restos de tabaco o comprensión del tabaco, eran las funciones del mismo.

Este verano encontramos este accesorio médico, esta navaja bisturí que debe de tener más de un siglo y cuya hoja podía ser desmontada y cambiada por otra, probablemente iba en el maletín de un antepasado médico y debió de utilizarse para sanar a la gente.

El bisturí normal, aunque no tiene forma de navaja, me acompaña desde el año 1972 cuando mi amiga Marivi me lo regaló, su padre era médico, lleva en mi escritorio desde entonces y aunque su filo está romo por el uso, es una herramienta estupenda: destornillador, abrecartas, punzón... que utilizo casi a diario.

Navajitas de tamaño muy pequeño hechas por artesanos del pueblo asturiano de Taramundi, lugar de herreros desde la edad media. Madera de la zona, hierro extraído en las minas, fundido, laminado y trabajado por manos expertas a través de los siglos.

Otras dos navajas artesanales asturianas de Taramundi.

Otra navaja de Taramundi pero con las cachas de madera recubiertas de latón. Ésta ya es inoxidable.

Preciosa navaja de uno de los auténticos y últimos artesanos de navajas de Taramundi, J. Rodil, que no sólo fabrica las navajas siguiendo el aprendizaje de siglos (su familia las ha fabricado desde principios del siglo XIX) sino que también diseña, modela y realiza las preciosas cajas de cerámica para contenerlas y además la navaja está personalizada, todo un lujo gracias a nuestros amigos Benigno y Ángeles.

5 comentarios:

  1. Curiosa entrada. No sé por qué pero no te imaginaba coleccionista de churis

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  2. Pues ya ves, sorpresas te da la vida, mera acumulación de pequeñas historias asociadas a las mismas.

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  3. Hola.
    ¿estarías interesado en hacer algún intercambio de navajas?
    Saludos.

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    1. Siento no tener navajas repetidas para poder intercambiar, saludos.

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  4. Hola amigo Miguel, estaría interesado en comprarte alguna Navaja, si te interesa escribeme a mi email y hablamos.
    petete1046@gmail.com

    Un saludo amigo

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