domingo, 26 de noviembre de 2017

45.- Granada a principios del XX

Un lugar importante en el desván de mi memoria lo ocupa la ciudad de Granada que sin ser la mía ha estado ligada a mí casi toda la vida de una u otra forma, la conocí con 9 ó 10 años y sigue siendo un lugar de referencia al que vuelvo continuamente.

Muchos han sido los cambios de la ciudad desde que la conozco, hace ya más de medio siglo, pero ya había sufrido otros muchos con anterioridad como es lógico en su propia evolución para adaptarse a la población, al territorio, a la época...

Estudié varios años interno, a partir de 1968, en el Colegio Ave María en la cuesta del Chapiz y enfrente tenía siempre a la Alhambra a la que iba con frecuencia y cuya entrada gratuita teníamos enseñando simplemente el carnet de alumno del colegio. Después de tanto verla dejé de darle importancia pensando que casi cada colegio tendría enfrente su propia "Alhambra", el tiempo ha sido el que me ha hecho ver el privilegio que tuve y más ahora con la dificultad de ver el monumento, tanto por la adquisición dela entrada como por la aglomeración en su interior.

Del desván ha salido este librito para mostrarnos la Granada de principios del siglo XX, donde por ejemplo veremos el Palacio de Carlos V sin terminar, se decidió hacer su cubierta y finalizar el edificio en los años 50. O como la fuente del patio de los Leones tiene una taza superior que en el siglo XIX se le colocó con criterios ajenos al espíritu del origen del edificio y que en el siglo XX se quitó para conservar el edificio tal y como debió de ser.

Espero que los que conocéis esta ciudad disfrutéis de sus fotografías cuando aún los coches y las aglomeraciones no se habían hecho dueños de la misma.














En 1971 en las Escuelas del Ave María, en la cuesta del Chapiz, al fondo la Alhambra.


miércoles, 22 de noviembre de 2017

44.- Cuentas ajustadas


Y hubo un tiempo en que no existían los teléfonos móviles, ni los ordenadores, ni siquiera había llegado a la mayoría de las casas el televisor y mucho menos una calculadora, hablamos de los tiempos de mi infancia en la década de los 60.

Pero las cuentas, las matemáticas aplicadas a la vida cotidiana si que existían desde hacía ya miles de años y cada cual las utilizaba lo mejor que podía y sabía.

En el desván  he encontrado este librito de cuentas ajustadas, éste quizás sea de principios del siglo XX, que utilizaban muchos agricultores para ayudarse con las cuentas al vender o comprar el grano u otros productos del campo. Venía completado con información de equivalencias, de pesos y medidas, de ferias (la mayoría de ganado) y otros datos que podían ser útiles a los propietarios de estos libritos.

Tengo guardado el que perteneció a mi padre, creo que le daba poco uso porque las "cuentas" le gustaba "ajustarlas" él mismo, libretas y libretas llenas de números con las ganancias o pérdidas de la cosecha, con los gastos de abono o de los segadores, de aceituneros y de jornales, pero éste que os muestro perteneció a mi abuelo Miguel y desde el desván de mi memoria me vienen a la mente aquellos años en que siendo niño presencié aquel ingente trabajo que llevaba aparejado el intentar vivir cultivando el campo.




























































































El día de mi primera comunión en 1963 ( 8 años ) con mis abuelos Miguel, Carmen, María Antonia y Rafael.